Importancia de una alimentación nutritiva

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud una alimentación saludable es fundamental para el bienestar general, el óptimo desarrollo y el crecimiento, así como para proteger contra diversas formas de desnutrición. También afirman que una dieta poco saludable se posiciona como uno de los principales factores de riesgo en la carga global de enfermedades, particularmente en lo que respecta a enfermedades crónicas como las cardiovasculares, la diabetes y el cáncer.

A menudo, existe un imaginario erróneo que asocia una alimentación saludable con rigidez y complejidad. Sin embargo, la realidad es que una dieta nutritiva y beneficiosa para la salud se compone principalmente de alimentos reales y naturales, obtenidos directamente de la tierra. Estos alimentos son ricos en nutrientes esenciales y no están sometidos a procesamientos industriales excesivos. Contrariamente a la creencia popular, una alimentación saludable no requiere de preparaciones complicadas o elaboradas. Más bien, se trata de elegir ingredientes frescos y simples, y combinarlos de manera creativa para obtener comidas deliciosas. La clave está en volver a lo básico, priorizando la calidad de los alimentos sobre la cantidad de procesamiento que han experimentado.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda: 

  • Satisfacer las necesidades de calorías, proteínas, vitaminas y minerales mediante una dieta variada, centrada en alimentos de origen vegetal,
  • Obtener la mayoría de las calorías de los carbohidratos, especialmente de legumbres y cereales integrales.
  • Reducir las grasas totales a menos del 30% de la ingesta calórica total, priorizando grasas insaturadas sobre saturadas y eliminando las grasas trans industriales.  Las grasas insaturados son aquellas que se encuentran en el aceite de oliva, los frutos secos y el pescado, sobre las saturadas, presentes en alimentos como la mantequilla y la carne grasa. Además, es importante eliminar por completo las grasas trans industriales, que se encuentran en productos procesados como las margarinas y algunos alimentos fritos, ya que no aportan beneficios para la salud y pueden ser perjudiciales.
  • Limitar los azúcares añadidos a menos del 10% (idealmente el 5%) de la ingesta calórica total.  Los azúcares añadidos son aquellos que se incorporan a los alimentos y bebidas durante su procesamiento o preparación, y no incluyen los azúcares naturalmente presentes en frutas y lácteos.  Para lograrlo, es importante leer las etiquetas de los alimentos y bebidas y evitar aquellos con altos niveles de azúcares añadidos, así como optar por alternativas más saludables, como frutas frescas, para satisfacer los antojos de dulces.
  • Consumir al menos 400 gramos de frutas y verduras al día para adultos y niños mayores de 10 años, y de 250 a 350 gramos para niños más pequeños.

En conclusión, una alimentación nutritiva es esencial para nuestra salud y bienestar. Siguiendo las recomendaciones de la OMS, podemos priorizar alimentos naturales, limitar grasas poco saludables y azúcares añadidos, y aumentar el consumo de frutas y verduras. Estos simples cambios pueden tener un impacto significativo en nuestra salud a largo plazo, ayudándonos a vivir vidas más plenas y saludables.

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